martes 18 de diciembre de 2007

De profecías e impresentables


"ETA dejará las armas antes de las elecciones municipales de mayo del 2007" (Josep Lluís Carod-Rovira)

"Los socialistas gobernarán en Madrid y en Canarias" (José Blanco)

"Estoy absolutamente convencido de que el PP está preparando la vuelta de Aznar" (José Blanco)

"Me voy a permitir hacer una predicción: el próximo alcalde de Madrid no será Gallardón. Al igual que el próximo presidente de gobierno no será Zapatero." (Luis del Pino)
Desconozco si el futuro está escrito en alguna parte. Y en caso de que esto sea así, desconozco también cómo acceder a ese conocimiento. ¿Está todo anotado en un cuaderno azul, como el del expresidente Aznar? ¿O en el original hebreo del Antiguo Testamento, tal como en su día apuntó el vendemotos Michael Drosnin? Ni idea, oiga. Ciertamente no creo en la predestinación, aunque también soy consciente de que no conozco ni el uno por ciento del uno por ciento del cero coma uno por ciento de las maravillas y secretos que encierra el Universo, con lo que estoy abierto a creer en cualquier cosa. Siempre y cuando se me presenten las debidas pruebas y los análisis de ADN. Todo ello ante el notario de Artur Mas.

De lo que no cabe la menor duda es de que hay gente que afirma conocer el porvenir, y que nos habla del futuro como el que describe la configuración del salón de su casa. Aquí tal perderá las elecciones y acullá se fundirán los polos y pasado mañana Aznar se afeitará el bigote. No necesariamente han de ser futurólogos vestidos como Rappel, con túnicas exóticas y amuletos atlantes. Pueden ser políticos, periodistas, catedráticos, científicos, camioneros o peluqueros. Tanto da y tanto monta. Su denominador común es esa alegría desvergonzada que demuestran a la hora de hablar sobre lo que desconocen. No saben que dentro de tres segundos les va a llamar Fulano por el móvil y que dentro de ocho comenzará a llover, pero pueden predecirte el porvenir geopolítico, geológico y caucásico con una exactitud que causa asombro. Y aunque se equivoquen, hay un factor importantísimo que juega a su favor: sus profecías muy pronto caen en el olvido, con lo que aunque no se cumplan nadie te lo va a echar en cara. Excepto algunos tocapelotas vocacionales, como el que escribe estas líneas.

Por ese motivo, y aprovechando que el año 2007 llega a su fin, vale la pena hacer balance de las profecías de mayor relumbre, las que se debían haber hecho realidad durante estos 365 días. Todas ellas tienen dos denominadores comunes: ninguna de ellas se ha cumplido y en ningún caso sus autores han reconocido su error y pedido disculpas al respetable. E incluso me atrevería a añadir un tercer factor, aunque entra dentro del pantanoso terreno de las declaraciones de intenciones: a ninguno de estos grandes "profetas" se le atisba la intención de rectificar y mostrar un mayor comedimiento con sus predicciones. Qué se le va a hacer. A todos ellos les resulta muy rentable actuar tal como actúan, por lo visto, con lo que el propósito de enmienda queda descartado.

Sea como fuere, en el frontispicio de este artículo encontraréis algunas de las profecías para 2007 que más me han llamado la atención de mi hemeroteca personal. Son como para llorar, pero yo espero que las disfrutéis con salud.